Ganar en la pista para salvar las ciudades y que sean ecofriendly

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En el automovilismo, el enemigo a vencer ha sido el cronómetro. En la Fórmula E, los pilotos y escuderías corren bajo un reglamento doble: el que impone la FIA en la pista para ganar carreras, y el que dicta la Agenda 2030 de la ONU fuera de ella para asegurar el futuro. Lejos de los discursos políticos, este campeonato ha convertido los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en pura competencia al límite.

La Agenda 2030 impulsada por la Organización de las Naciones Unidas establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos destacan la acción por el clima, las ciudades sostenibles y la producción responsable. En teoría, la Fórmula E encaja perfectamente en ese discurso. Sus autos son completamente eléctricos, promueve tecnologías de eficiencia energética y busca reducir su huella de carbono en cada evento. Además, muchas de sus carreras se disputan en circuitos urbanos temporales, acercando el mensaje ambiental a millones de personas en ciudades altamente contaminadas 

Gestionar la energía

Quien piense que los monoplazas eléctricos son lentos o aburridos vive en el pasado. Los autos actuales (Gen3EVO) superan los 320 km/h, no tienen marchas tradicionales y exigen que el piloto sea un estratega milimétrico. Aquí no gana el que pisa el acelerador a fondo sin pensar; gana el que mejor gestiona la energía. Es una batalla campal rueda a rueda en circuitos callejeros tan implacables como Mónaco, Tokio o en circuitos como el Hnos. Rodríguez o Jarama donde un centímetro de error te manda contra el muro.

Ahí es donde el deporte se encuentra de frente con el ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura). La categoría es automovilismo de vanguardia en estado puro porque empuja a gigantes como Porsche, Jaguar o NISMO a romper los límites de la ingeniería para ganarse el derecho a presumir el campeonato del mundo.

La clasificación del futuro: del neumático a la calle

El verdadero valor de esta competencia es que el trofeo ganado en la carrera estelar se traduce en tecnología para el lunes. Mientras los monoplazas pelean la posición en pista, están validando los sistemas que exige el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles).

Durante una carrera estándar de Fórmula E, cerca del 40% de la energía que usa el auto se produce en plena competencia gracias al frenado regenerativo. Los ingenieros que diseñan el software para que un piloto recupere energía antes de entrar a una curva cerrada son los mismos que están resolviendo la autonomía de los autos eléctricos urbanos.

La Batalla de los Materiales: En este serial, el desgaste se gestiona de forma distinta. Los neumáticos Hankook de competencia están diseñados con un alto porcentaje de materiales sostenibles y caucho reciclado. Al terminar el ePrix, cada juego se recicla por completo, un despliegue de Producción y Consumo Responsables (ODS 12) en el corazón del deporte de motor.

El podio NO es suficiente

Por supuesto, el deporte motor global enfrenta el eterno dilema de su logística. Mover toneladas de equipamiento, monoplazas y personal por diferentes continentes genera un impacto innegable. Para mantener la credibilidad ante los aficionados y el cumplimiento de la acción climática, la categoría se convirtió en el primer deporte en certificar una huella de carbono neta cero desde su temporada inaugural. Es un estándar altísimo que presiona al resto de las disciplinas de la FIA a acelerar su propia transición.

La Fórmula E nos está enseñando que la sostenibilidad no es una penalización ni un lastre para la velocidad; es el nuevo territorio donde se define quién es el mejor ingeniero y quién es el piloto más inteligente tras el volante.

Ganar el campeonato mundial de Fórmula E ya no es solo cuestión de gloria deportiva. Cada rebase al límite, cada estrategia de energía en la última vuelta y cada bandera a cuadros es un paso real hacia las metas de 2030. Al final del día, los puntos en la pista se transforman en aire más limpio para nuestras ciudades, demostrando que la carrera más importante de nuestra generación se gana compitiendo al máximo nivel.

Joel Eriksson de Suecia a bordo del (14) Jaguar I-TYPE 7 de Envision Racing realiza una parada en boxes de Pit Boost dur
Joel Eriksson de Suecia a bordo del (14) Jaguar I-TYPE 7 de Envision Racing realiza una parada en boxes de Pit Boost durante el Jeddah E-Prix, Ronda 4 del Campeonato Mundial de Fórmula E de la FIA 2026 en el Circuito de la Corniche de Yeda el 13 de febrero de 2026 en Yeda, Arabia Saudita. (Foto: Simon Galloway/LAT Images)

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