Hablar de los protagonistas principales de la Fórmula E, es hablar de dónde vinieron (categorías) y cómo es que llegaron al campeonato. Mismo que ha provocado comentarios negativos (desde aficionados y expertos) a tal grado de minimizar su talento y su carrera profesional, ya que su mayoría vienen de la Fórmula 2 y Fórmula 3, antesala de la Fórmula 1, o bien, de la máxima categoría. Sin embargo, ¿es la falta de oportunidad de demostrar el talento/asiento o es una alternativa para los pilotos experimentar en autos eléctricos?
Es muy bien sabido que alcanzar la cima del “éxito” en el automovilismo es obtener un asiento de la F1, pero en los últimos años los asientos principales son cada vez más cotizados, por lo que aumenta el nivel de exigencia en los pilotos; incluso, dejando de lado el talento y apostando más por la cantidad de patrocinadores. En casos extraordinarios, algunos que logran ser campeones no tienen un asiento (algunos sí) en el Gran Circo lo que ha llevado a buscar otras alternativas.
Evolución y popularidad
Hace un par de lustros, una gran camada de pilotos firmaba con alguna escudería F1, incluyendo al campeón más otros que son parte de las academias/programas de las escuderías, más los que tenían el capital suficiente para negociar un contrato. Ahora, algunos tienen que esperar otro año más en la banca, o bien, si alcazabas abrir esa puerta de oportunidad, pero las cosas no funcionaron como se esperaba; comenzaban a plantearse otras metas y es ahí cuando eligen autos turismo, Fórmulas (Eléctricas) o Indycar.
De acuerdo con la F1, el año pasado sólo seis pilotos novatos obtuvieron su lugar en la categoría Reina: Andrea Kimi Antonelli, Liam Lawson, Oliver Bearman, Gabriel Bortoleto, Jack Doohan, Isack Hadjar, siendo la temporada con más fichajes de los últimos tiempos. Un indicador que nos dice que el deporte evolucionó al paso que se fue acercándose más a diferentes públicos creando un efecto de oferta-demanda en las escuderías.
Fracasos que se convierten en oportunidades
Tal vez no lo recuerdes o tal vez no lo sepas porque eres nuevo en el deporte, pero estos pilotos en su momento fueron promesas o que estaban destinadas a tener un gran futuro como en el Gran Circo como: Pascal Wehrlein, Nyck de Vries(Campeón de F2 y FE, ex-AlphaTauri en F1. ); Lucas di Grassi, Jean-Éric Vergne (quien también fue parte de la Academía de Red Bull), Felipe Drugovich (Campeón de la F2 en 2022 y fue piloto de reserva de Aston Martin), Zane Maloney, Jake Dennis y el recién llegado a la categoría electrizante Pepe Martí.
Más que fracasos, sus trayectorias reflejan una realidad incómoda del automovilismo moderno: el talento ya no es el único factor determinante. La falta de asientos, las decisiones comerciales y el timing terminan por redefinir carreras que, lejos de apagarse, encuentran en la Fórmula E un espacio para reinventarse.
En este contexto, la categoría eléctrica deja de ser un “plan B” para convertirse en una plataforma donde estos pilotos no solo compiten, sino que vuelven a posicionarse como referentes dentro de una nueva era del deporte motor.
Rookie Test: una puerta abierta al futuro
Desde los primeros años, la Fórmula E mostró compromiso con jóvenes talentos. Los tests de novatos se celebraban habitualmente, siendo Marrakesh uno de los escenarios principales antes de la pandemia (2020). Tres años después, el programa regresó formalmente con fuerza en 2023 en Berlín, consolidando la obligatoriedad de que cada equipo alineara a dos debutantes.
En dicho año, se introdujeron los primeros entrenamientos libres exclusivos para debutantes (Libres 0) durante fines de semana de carrera, empezando en Roma. Actualmente este programa sigue siendo un pilar para la categoría que constantemente se adapta a las nuevas tecnologías que desarrollan los equipos y con mayor demanda de talentos que han decidido apostar por lo eléctrico.
Una nueva forma de entender el éxito
La Fórmula E ya no es únicamente un refugio para quienes no encontraron lugar en la Fórmula 1, sino una categoría que redefine el concepto de éxito dentro del automovilismo. En un contexto donde la movilidad eléctrica gana protagonismo y las oportunidades en la cima son cada vez más limitadas, el campeonato se consolida como una vitrina legítima de talento. Porque, al final, la pregunta no es si estos pilotos fracasaron en su camino a la Fórmula 1, sino si el automovilismo está cambiando lo suficiente como para que el éxito deje de medirse en un solo destino.