Estas últimas semanas han sido una contante comparación entre la Fórmula 1 y la Fórmula E. Todo se justifica con el mayor uso que la Fórmula 1 les concede a sus motores eléctricos y que tiene a mal traer a ingenieros, pilotos y aficionados. En este contexto, la Fórmula E parece que sólo pudiera defenderse.
Vamos un poquito más a fondo y pensemos qué puede haber detrás de todo esto.
En primero lugar, lo obvio. La Fórmula 1 avanza hacia un futuro híbrido cada vez más eléctrico, pero la Fórmula E defiende con firmeza que no son lo mismo: mientras la F1 incorpora motores híbridos con mayor aporte eléctrico a partir de este año, la FE es 100% eléctrica desde su nacimiento. La diferencia está en la filosofía, el reglamento y la tecnología que cada categoría impulsa.
Dos visiones del automovilismo
La F1 nació en 1950. Cuenta ya con casi 76 años y sus inicios tampoco fueron descollantes. Los autos tipos fórmula se asociaban a la preguerra y las nuevas condiciones de los negocios y del deporte hicieron que tuviera que pelear su lugar contra otras series y estilos de autos más arraigados en la cultura popular. El nuevo reglamento de 2026 aumenta el protagonismo del motor eléctrico que, a priori, pasa a aportar cerca del 50% de la potencia total del monoplaza. La idea central desde los órganos rectores es reducir emisiones y mantener la relevancia tecnológica frente a la industria automotriz. Sin embargo, todo esto se encuentra en revisión, al menos, eso es lo que nos dicen los medios especializados. ¿Por qué? Por que tanto los pilotos como los fans están en contra de sobrepasos ‘ficticios’… donde la ‘energía extra’ dura algunas curvas y se desvanece por completo.
La Fórmula E, en cambio, surgió en 2014 con un objetivo disruptivo: ser una categoría 100% eléctrica, con carreras urbanas que promuevan sostenibilidad y eficiencia energética. Su identidad está ligada a la utilización de energía ecológicas… hasta el momento, la electricidad es el camino que han encontrado, pero no se descartan cambios a futuros. Lo que no cambia es que se considera a la serie como la única de monoplazas sin motores de combustión.

Debate y defensa de la identidad
La discusión surge porque la F1, al volverse más eléctrica, parece acercarse a la FE. Y esto no gusta nada… por lo menos, desde los fans y hasta la misma Fórmula E… porque, ¿qué gracia puede hacer que la comparación sea peyorativa, despectiva y te pongan en un lugar inferior? El chiste deja de hacer reir a varios… a excepción de la misma F1…
En un momento crítico de su vida como serie, el mundo se la ha llevado por delante y debe adaptarse para sobrevivir. Los rumores que encienden más de un medio en internet hablan de intereses de empresas chinas por entrar… BYD es una de las mencionadas… que se especializa en… autos eléctricos!!! Para convencer a este tipo de automotrices y que entren en el negocio (cuya inversión, además, es necesaria) tenés que dar algo que les sirva a sus propios objetivos de expansión… si BYD hace autos eléctricos… ¿por qué entraría en una serie de combustión interna? Entonces, modifiquemos el reglamento, demos más protagonismo a la parte eléctrica para, así, ser más atractivos como receptores de inversión.
Así, y siempre desde los rumores que se dan a difundir, podemos comenzar a desentrañar un poco más el cambio de reglamento de la F1 y cómo esto afecta directamente a la FE… al menos, entre quiénes no conocen a la serie eléctrica.
Ya dejamos atrás, fue superado -esperemos-, el tema del sonido. También hemos superado la ‘pelea’ sobre el tema de la velocidad final. Explicamos en el podcast de Zona E Insider que la FE no va más rápido no porque no pueda sino por dos condiciones: una, los circuitos en los que mayoritariamente se han corrido en las últimas temporadas -callejeros- y, dos; tienen un limitador de velocidad pensado tanto por los trazados como por el uso de la batería. Entonces, ahora vamos en contra de los sobrepasos y se piensa que todos son artificiales. En la Fórmula E se realizan con estrategias de carreras basados en la posibilidad de tener y/o usar más energía en determinados momentos de un EPrix… Un Fórmula E nunca se queda sin batería ni sin velocidad en acciones de carrera porque son su corazón desde siempre.
Los ataques hacia la categoría eléctrica, fomentados desde los pilotos y fans de la F1 hablan más de ellos que de la serie eléctrica. Su desazón, la pérdida de ‘historia’, la crítica interna y externa no hace más que aumentar la sensación de que el rumbo no está marcado y que todo lo nuevo son ‘manotazos de ahogado’ para darle ‘emoción’ a una serie que la perdió hace tiempo. Si el objetivo es inversión proveniente de otras automotrices, que lo cristalicen y se sinceren. Si no saben qué hacer, vuelvan a las raíces de combustión interna y busquen opciones allí (que hoy hay y muchas).
Para ir terminando, compartimos las palabras de Alejandro Agag que nos parece una síntesis de lo que piensan los amantes del automovilismo (así, sin distinciones de series): “La Fórmula E nació con la vocación de ser distinta a la F1. Cada uno tiene que ser leal a sus principios y respetar todo lo que han venido construyendo durante muchos años”.
(Crédito fotos: McLaren 2024).